
Este aceite proviene principalmente de la preparación de alimentos del Programa de Alimentación Escolar (PAE) de más de 50 instituciones de la ciudad. Un residuo que antes no tenía una segunda vida útil, ahora se transforma en un producto ecológico y funcional.
La iniciativa se enmarca dentro del principio de las 3R: reducir, reutilizar y reciclar, como parte del compromiso global de preservar los recursos naturales y proteger el planeta. José María Cabal fue la primera institución en vincularse a este proyecto.
“Los estudiantes, en su clase de química, convierten el residuo del aceite en jabones de uso institucional, cerrando un ciclo de aprovechamiento ambientalmente responsable y generando, además, la posibilidad de emprender con los productos elaborados”, explica Orlando Rafael Payares Guzmán, docente de química.

La propuesta involucra a estudiantes de grado noveno y a aquellos que cursan la especialidad ambiental en grado décimo. “Los muchachos se han mostrado motivados con la actividad. Les resulta muy interesante realizar las mediciones de cada sustancia química utilizada, comprender su función dentro del proceso y observar cómo se completa la reacción durante las semanas siguientes”, añade Payares.
Este tipo de experiencias no solo promueve el cuidado del medio ambiente con el aprovechamiento de residuos, sino que también transforma realidades. Forma ciudadanos comprometidos con su comunidad y su entorno, y les brinda herramientas para proyectarse como emprendedores.
“Este proyecto es muy valioso para los jóvenes, ya que no solo les proporciona el conocimiento científico detrás de la técnica, aprendido de forma práctica, sino que también les abre la posibilidad de emprender utilizando esos saberes. Así pueden generar ingresos que apoyen sus proyectos de vida y los de sus familias”, concluye el docente.