«Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña”, afirma este adagio popular, del cual conoce muy bien la docente Sonia Bolaños, pues, al identificar que el espacio destinado para la biblioteca dentro de la institución se estaba utilizando principalmente para ensayos de baile, proyección de videos y otras actividades escolares, tomó una decisión muy creativa y prudente para el proceso de aprendizaje de los estudiantes.
“Ante esta realidad, y reconociendo la importancia de mantener vivo el espíritu lector de la Biblioteca Patricia Melo, nació la idea de llevar la biblioteca hasta los salones, transformándola en una experiencia móvil, cercana y atractiva”, explica Sonia.
Es así como, en lugar de esperar que los estudiantes fueran a buscar los libros, Sonia logró que los libros fueran hacia ellos, de una forma creativa y simbólica: en un carrito con estética de dulcería, lleno de colores y de lecturas “sabrosas”, capaces de despertar curiosidad y emoción.
“Llevar las bibliotecas a las aulas ha logrado romper barreras físicas y emocionales que a veces separan a los niños y jóvenes del mundo de la lectura”, detalla Sonia.
A la fecha, son 300 estudiantes de los grados sexto, séptimo y del proyecto extraedad «Caminar» en secundaria los que se ven beneficiados con esta iniciativa. “Cada grupo recibe la visita del carrito de manera periódica, lo que garantiza que todos los estudiantes tengan la oportunidad de explorar los libros, participar en actividades y fortalecer su vínculo con la lectura”, precisa Sonia.
María José Zuluaga, del grado 7-4 afirma que la importancia de esta biblioteca móvil radica en que, “tenemos mejor lectura, vocabulario, ortografía y una mejor capacidad de interpretación”.
Por su parte, Andrés Felipe Bohórquez, describe esta iniciativa como una posibilidad de tener una actividad distinta e interesante que para muchos jóvenes ha representado una gran experiencia.
Así pues, para Sonia este proyecto permite sembrar una semilla de libertad y de amor por el conocimiento. “Eso es lo que buscamos con “Dulces Literarios”: que cada estudiante descubra que un libro puede ser tan delicioso como un dulce”, concluye.