Este proyecto, que nació en las aulas del Académico de Buga, ya ha cruzado fronteras locales. Gracias al apoyo de la Secretaría de Educación de Cali, cinco cuentos escritos por estudiantes fueron seleccionados para participar en un concurso que se llevó a cabo en Bogotá, llevando consigo no solo talento, sino también el amor por la lectura y la escritura cultivado en estos rincones que nutren el alma.
Y es que esta iniciativa ha permitido que los estudiantes se acerquen a la literatura no solo como lectores, sino también como autores. No solo escriben sus cuentos, también diseñan las carátulas con los materiales que tienen a mano y según su estilo.

Según Cardona, estos espacios de redacción han permitido a más de 440 estudiantes fortalecer su creatividad, innovación, responsabilidad y las relaciones interpersonales, además de cultivar un profundo gusto por la escritura.
Angela Vásquez, una de las estudiantes, comparte su experiencia: “Disfruté mucho el proceso de aprender a redactar, puedo llevar mi imaginación muy lejos y crear historias maravillosas”. Y tanto voló su imaginación, que logró escribir tres cuentos propios.Y tanto voló su imaginación, que logró escribir tres cuentos propios.
Por su parte, María Camila Caro asegura que estos espacios le han ayudado a mejorar su ortografía y gramática, y a enriquecer su vocabulario. “En estos rincones me siento escuchada. Además, puedo leer en paz, para otros o simplemente para mí”, añade.
Por eso, desde 2020 comenzaron a dar vida a estos rincones de lectura. “Cada docente lo diseña a su gusto: algunos utilizan fomi, otros mandan a hacer estanterías, hay quienes lo construyen con cajas de cartón; unos compran cuentos y los ubican allí. Nosotras, las profesoras de tercero, cuarto y quinto grado, nos propusimos desde el área de lengua castellana crear nuestros propios cuentos junto a los estudiantes”, explica Martha Isabel Escobar Cardona, docente líder del proceso.
“Es importante que cada estudiante escriba su cuento: primero, para dejar fluir su imaginación; segundo, para expresar lo que siente y piensa; y tercero, para aprender a darle coherencia a sus ideas. La carátula la crean con total libertad”, señala Cardona.