Este sistema promueve que, desde el inicio de su formación, el estudiante combine clases en la institución educativa con su práctica en la empresa patrocinadora. Así, se impulsa una formación de alta pertinencia, alineada con las necesidades de la región y del país, y se favorece la adquisición de experiencia laboral antes de culminar el proceso académico.
Para las empresas, este modelo también representa una oportunidad estratégica, ya que la vinculación de aprendices mediante contratos de aprendizaje les permite acceder a estímulos tributarios y fortalecer sus equipos con talento en formación.
Su duración es de dos años y están inspirados en los modelos de formación dual de países como Alemania, Suiza, Austria y Francia, donde este enfoque ha impactado positivamente la reducción del desempleo y el aumento de la productividad.